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Audi ganó la carrera de Zandvoort del DTM

18/07/16

Audi ha llevado a cabo su prueba INKA número 100 en un Audi A4 novena generación. Esta evaluación de corrosión y de envejecimiento es una de las más exigentes realizadas sobre automóviles en Europa. A través de diversas técnicas se simulan los desgastes de 12 años de vida de un auto en un lapso de tan sólo 19 semanas. Audi AG utiliza este método para verificar la resistencia de un Audi y su durabilidad. 

En el transcurso de la realización del test INKA número 100, el área de Garantía de Calidad de Audi ha completado un total de 322.500 horas de pruebas, cubriendo más de un millón de kilómetros de exigencia en total.

Sylvia Droll, Jefe de Ingeniería de Materiales de Audi AG aseguró: "Audi es sinónimo de calidad y de construcción superior con materiales de alta fiabilidad. La prueba INKA es una herramienta esencial para evaluar la calidad de nuestros modelos y para optimizar aún más nuestros métodos de producción”.

El proceso de evaluación de resistencia que se realiza abarca cinco fases. En primer lugar el automóvil se empaña con sal en una cámara climática a 35 grados centígrados. Luego se expone a un clima tropical de hasta 50 grados Celsius y a humedad máxima del aire de 100 por ciento. 

En la tercera fase, 80 lámparas halógenas de vapor metálico, cada una con una potencia de 1.200 vatios, calientan el cuerpo a un máximo de 90 grados Celsius. En el proceso, se evalúa que los colores en el interior no se desvanezcan y que los materiales no se comporten frágilmente.

En la tercera fase, 80 lámparas halógenas de vapor metálico, cada una con una potencia de 1.200 vatios, calientan el cuerpo a un máximo de 90 grados Celsius. En el proceso, se evalúa que los colores en el interior no se desvanezcan y que los materiales no se comporten frágilmente.

La cuarta fase simula las condiciones de invierno polar con exigencias estructurales.  A -35 grados centígrados, una máquina hydropulse con cuatro postes mece el automóvil simulando la torsión y la tensión en las partes y de los soportes de motor en carreteras en mal estado. En paralelo – a través de la fase de cinco – los evaluadores recorren repetidamente rutas especialmente preparadas para pruebas abiertas.

Un total de 12.000 kilómetros recorre cada modelo, incluyendo la conducción a través del agua salada y barro. Al final de la prueba, los inspectores de calidad separan el auto en alrededor de 600 piezas individuales y analizan posibles puntos débiles.

El nuevo Audi A4 se destacó por su comportamiento en esta exigente prueba. Audi, a través de su departamento de Garantía de Calidad, llevó a cabo las primeras pruebas de INKA en el año 2002. El área de Desarrollo Técnico viene evaluando, también con este método, los modelos de pre-serie desde hace 40 años.

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